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Diez feminicidas pasarán 30 años presos; se suicidaron dos y 11 serán enjuiciados

Con juicios abreviados en que el autor acepta una condena, se ha resuelto casi la mitad de los 22 feminicidios este año. Los juicios ‘desgastan’ a familiares de las víctimas, como la de Lineth Salazar, que peregrinó dos años y cuatro meses

Fernando Soria

Durante dos años y cuatro meses, la familia de Lineth Salazar Ruiz, que fue victimada por su esposo en agosto de 2017, peregrinó por justicia. El 18 de diciembre, escucharon el veredicto: 30 años sin derecho a indulto, la máxima pena para el delito de feminicidio en Bolivia, para Cristian Aliendre La Fuente.

Este año en el país se han registrado 114 feminicidios, de los cuales, 22 se han suscitado en Santa Cruz. ¿En qué situación judicial se encuentra cada uno? se consultó a varias instituciones abocadas a esta problemática, pero no tienen datos consolidados. Eso sí, señalan, las sentencias, como en el caso de Lineth, son ‘escasas’.

El director de la Fuerza Especial de Lucha Contra la Violencia (Felcv) de Santa Cruz, Paúl Saavedra, indica que las estadísticas que maneja su unidad hasta el 27 de diciembre de este año, estipula que de los 22 feminicidios en territorio cruceño este año, 10 fueron reconocidos por los autores que decidieron aceptar la condena máxima de 30 años de presidio.

De los restantes, señaló que dos casos quedaron cerrados al tratarse de feminicidios seguidos del suicidio de los autores de los crímenes. De los restantes, seis irán a juicio, tres tienen observaciones a su tipificación y hay un caso en que el autor está siendo buscado.

Juicio, tormento para familiares

Lineth Salazar Ruiz era ingeniera comercial y sicopedagoga, era docente en tres universidades, consultora de varias empresas y fundó el consultorio de sicopedagogía Dar de corazón, para ayudar a niños y mujeres.

En agosto de 2017 recibió un disparo de arma de fuego que apagó su vida. Todas las pruebas apuntaban a su esposo Cristian Aliendre, las pericias científicas daban cuenta de que él apretó el gatillo y la mató. Sin embargo, lejos de aceptar su culpa y someterse a un proceso abreviado para tener una sentencia propia y que el caso se cierre, Aliendre simplemente calló, no dijo nada ni en los interrogatorios policiales, ni en sus declaraciones ante la Fiscalía ni en su audiencia cautelar que determinó que sea enviado preventivamente a la cárcel.

“Se mantuvo callado durante un año y luego de eso recién habló para negar ser el autor del crimen y para ensuciar la memoria de mi hermana”, dice Liliana, hermana de Lineth.

Ella, junto a sus otros hermanos, Lizzeth, Ana María del Rosario y los mellizos Meliza y Luis Jorge, además de su papá Luis y su mamá que también se llama Lineth, debieron sufrir el tormento de acudir hasta cuatro veces por mes al Palacio de Justicia para el juicio y para las audiencias en que Aliendre buscaba salir de prisión para defenderse en libertad.

“Recién empezó a hablar cuando pagó a unos peritos que sin ninguna base científica decían que él no había disparado”, dice Liliana, que agradece que el tormento de las audiencias haya terminado.

La hermana de Lineth, de profesión sicopedagoga, maneja con soltura tecnicismos y el conocimiento de algunos procedimientos legales, pues como muchas víctimas y familiares de otros casos, que peregrinan en busca de justicia, se ha vuelto ‘un poco abogada a la fuerza’, por lo aprendido durante los 28 meses que duró el proceso.

Desde la promulgación de la Ley 348, creada para garantizar a las mujeres una vida libre de violencia, los casos de feminicidios en el país cada año superan los 100 y han tenido su ‘cúspide’ el año pasado con 128.

Liliana, que se leyó toda la Ley 348 puede testificar con convicción que el tema de la celeridad que está en el papel, en la aplicación real, es una falacia.

Para muestra: en agosto pasado, el entonces presidente de la Cámara de Diputados, Víctor Borda, informó que según datos del Tribunal Supremo de Justicia desde 2013 a 2018 en Bolivia hubo 1.112 feminicidios y solo 28 tenían sentencia ejecutoriada.

Auditoría jurídica y estrategia

Si bien la retardación de justicia es recurrente para cualquier delito en el país, Arleti Tordoya, de Mujeres Creando, considera además que hay pocas sentencias en los casos de feminicidio, el peso de la justicia sigue cayendo en los familiares de las víctimas (como en el caso de Lineth) y que en el país sigue habiendo altas tasas de impunidad y violencia hacia la mujer. A eso se suman los prejuicios hacia las víctimas, pues se les cuestiona, sin análisis, porqué están con el agresor, por qué hizo tal cosa o por qué uso tal ropa.

Señala que a raíz de estas falencias a fuerza de lucha su organización fue incluida en la comisión permanente para realizar auditorías jurídicas a estos casos. Gracias a este trabajo, dice, se han logrado identificar las falencias en las investigaciones y procesos y se está recogiendo las carpetas de cada caso en los distintos departamentos para ser analizadas.

En ese contexto, hace casi dos semanas, la presidenta Jeanine Áñez presentó la estrategia que se implementará en los próximos cinco años para prevenir la violencia contra niñas, niños, adolescentes y mujeres.

El Deber

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